CONFLICTOS TEOLÓGICOS UNIVERSALES – LA DEIDAD DE JESUCRISTO

DIOS ES UNO

El tema a tratar; por sus antecedentes históricos y el propio peso de su contenido, es sin duda el punto controversial mas candente en lo que va de estos ya casi dos mil años del cristianismo. Si bien las escrituras no están mutiladas en cuanto a la doctrina de la deidad, antes son explícitas, no obstante la misma Biblia lo declara “misterio”. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria. 1ª. Timoteo 3:16 Por tal razón los tropezones en este escabroso tema comenzaron desde el tiempo de la era apostólica, especialmente entre los judíos quienes no podían asimilar la relación padre-hijo. Por lo que, Pablo escribiendo la carta a los hebreos (año 68 d.C.) les dice:
Dios habiendo hablado muchas veces Y de muchas maneras en otro tiempo A los padres por los profetas, En estos postreros días nos ha hablado Por el hijo. Hebreos 1:1-2 Acerca de esto tenemos mucho Que decir, y difícil de explicar, Por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, Después de tanto tiempo, tenéis Necesidad de que se os vuelva a enseñar Cuáles son los primeros rudimentos de La palabra de Dios; y habéis llegado a A ser tales que tenéis necesidad de leche, Y no de alimento sólido. Hebreos 5:11-12

El evangelio comenzó en Jerusalén en el año 33 d.C. y 35 años después (año 68) los judíos aún no entendían el misterio de la Deidad de Jesucristo. Desde luego que era la iglesia de Jerusalén la que estaba batallando con esto, pero en cuanto a los apóstoles, a ellos les fue revelado personalmente el misterio. Acaecida la muerte del apóstol Juan, (año 99) sobrevino la tormenta y una lluvia de epístolas de procedencia gentilica cayó sobre las iglesias de aquel tiempo, entre ellas algunas que trazaban un perfil del hijo (Jesús) distanciándolo del padre. San Ignacio de Antioquia, martirizado en el año 107 por orden del emperador Trajano, fue el primero en cuestionar la Deidad de Jesucristo, al tirar semillas de discrepancia. En sus cartas hace hincapié sobre un hijo, siervo, sumiso al padre como lo esta el laico al obispo; con lo cual da inicio un desplazamiento del verbo de lo que es el fundamento escritural y apostólico. Con esto, San Ignacio fue algo así como un precursor que preparó el camino para los que vendrían después de él. Acto seguido llega Justino, mártir, (año 140 d.C.) quien en algunas de sus apologías reafirma la idea separatista comenzada por Ignacio; doctrina que rompe el monoteísmo Bíblico. Pero no solo eso, sino que Justino también es generoso al otorgar distinciones. Así, al padre lo llama “el primero”; al hijo lo llama “el segundo”; y al Espíritu Santo lo llama “tercero”. Más tarde aparece Orígenes (185-253) quien con sus estudios teológicos contribuyó enormemente para que la obra que aquellos comenzaron fuese terminada. Por lo que, el misterio de la deidad (según esta línea de enseñanza) fue concluido. Pero no solo estos que acabamos de mencionar trabajaron con el fin de develar el misterio de la Deidad, sino que hubo otros ángulos donde también se trabajó con el mismo fin. En 320 d.C. En Alejandría el obispo Alejandro y el diácono Atanasio luchaban por mantener la iglesia a flote ya que ésta navegaba en medio de turbulentas aguas que humedecían el ambiente con enseñanzas en torno a la Deidad, provenientes de distintas direcciones. Como maldición, y para añadir más dolor al pesar, se levantó Arrio de la misma congregación Alejandrina, con una doctrina que chocaba con la proveniente de Roma como también con lo enseñado por Alejandro. (Arrio fue el padre del arrianismo, secta herética de principios del cuarto siglo). Al mismo tiempo hubo otros predicadores no muy tomados en cuenta que diferían doctrinalmente con los ya mencionados. Entre ellos destacaba Teodocio, Praxeas y Sabelio. Estos enseñaban doctrinas sobre el patripasionismo, es decir, que fue el padre quien sufrió la muerte en la cruz; de lo cual se deriva toda una serie de revelaciones, en las que se muestra a Dios y padre de la creación, despojarse de sus vestiduras reales y vestirse de humano, padecer hambre, frío, soportar injurias y sin poder defenderse fue condenado a la pena capital. Mientras que Arrio sentaba al Señor Jesús en el banquillo de los desocupados, como aquel que terminado el trabajo no tiene más que hacer; Sabelio lo levantaba como el único Dios del universo, pero que en su relación con el hombre se manifiesta de distintas formas. Porque un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado Sobre su hombro; y se llamará Su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6-7

Pero los obstinados arrianos defendiendo las ideas de su maestro, argüían que, el hijo (Jesús) antes de ser engendrado no existía, porque de lo contrario, no necesitaba ser engendrado. Por lo que afirmaban, que el hijo había tenido un principio, mientras que Dios no lo había tenido. Los sabelianos afirmaban lo opuesto; decían que los nombres de Padre, Hijo y Espíritu Santo, solo eran tres diferentes designaciones del único Ser Divino, por lo que en El Señor Jesús no veían otra cosa que un velo humano, determinante para que Dios se mostrase al mundo. Las discrepancias entre Arrio y Alejandro amenazaban en convertirse en un conflicto de grandes proporciones, por lo que fue motivo el concilio de Nicea convocado por Constantino en 325, en cuyos temas a tratar, el más candente de todos fue el presentado por Eusebio de Nicomedia representante de Arrio. En pocos minutos fue arrojado todo el arsenal doctrinal por las distintas corrientes ya mencionadas que estaban ahí presentes, y fue como quién hecha leña seca sobre ascuas avivadas y el mundo ministerial del cristianismo ardió de pies a cabeza sin que no hubiera quien, de los 318 predicadores ahí presentes, no sintiera los efectos de la flama. Referencia: Historia de la iglesia primitiva. El concilio de Nicea jugó un papel importantísimo en esta polémica doctrinal, por lo que convirtió al debate en el conflicto teológico de todos los tiempos. Aunque con ello no quiero decir que fue ahí donde el misterio de la Deidad fue develado. Más bien el concilio solo fue el campo de batalla donde las distintas corrientes teológicas existentes en ese tiempo argumentaban sobre el tema y se mostraron todas a la vez. Aunque como siempre, la verdad la sostenía el grupo mas pequeño; pero se les desprecio y después fueron perseguidos. También debo aclarar que, el misterio de la Deidad de Jesucristo (1ª. Timoteo 3:16), por los gentiles que fue develado y no por el judío, puesto que éstos desde los tiempos de Abraham han creído en la existencia de un solo Dios. Las doctrinas de Sabelio estaban correctas, pero como en el caso de Democrito (460-370 a.C.) filósofo griego, padre de la teoría atómica, que fuera aplastada por la influencia del incontenible Aristóteles; no obstante el tiempo se levantó en defensa de Democrito y mostró que él tenía razón, mientras que Aristóteles estaba equivocado. Así las doctrinas Sabelianas fueron aplastadas por la poderosa influencia iglesia-estado, pero el tiempo se levantaría y no callaría sobre la verdad de las cosas, como en efecto lo ha hecho. William Marrion Branham fue levantado por Dios con un ministerio sobresaliente a mediados de la década de los cincuentas, no solo para mostrar la señal sobrenatural que indicaba que la presencia del Señor Jesucristo nuevamente estaba sobre la tierra, sino también para revelar los misterios de la Biblia y restaurar las doctrinas de la iglesia perdidas durante el tiempo del oscurantismo, entre ellas la verdad sobre LA UNIDAD DE DIOS. Branham enseñó que en el principio Dios ni siquiera era Dios, puesto que aún no había quien le adorase. Pero El tenía atributos y sus atributos son eternos. Un atributo es un pensamiento. El quería ser un sanador pero no había nadie enfermo; El quería ser un salvador, pero no había nadie perdido; El quería ser redentor, pero aún el pecado no existía. Lo primero que Dios hizo fue crear ángeles que lo adoraron y llegó a ser Dios; luego creo al hombre y permitió que éste cayera para así desplegar sus atributos de Salvador, redentor, sanador, etc. En este plan de redención tan perfecto, fue que El determinó humanizarse, haciéndose manso como un cordero y en su pensamiento (atributo) desde antes de la fundación del mundo murió por los pecadores. (Apocalipsis 13:8)

Sobre esa gloriosa determinación celestial, Jesús habló en sus predicas diciendo: “A mi, nadie me quita la vida, yo de mi mismo la pongo, porque tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar.”. Esta declaración revela que el Cristo existe de por si mismo. Siendo así, el Jehová del antiguo testamento es El Jesús del nuevo testamento. ¿Pero sabía usted que el nombre Jehová es un nombre compuesto y por lo tanto no es el nombre de Dios? La historia de esta compostura se remonta a poco antes del año 1570. Todo se desenvolvió, casi a la par de la invención de la imprenta por Gutemberg. Había un joven español de nombre Casiodoro de Reina, quien era Teólogo y contaba con un gran talento para traducir de los idiomas griego y hebreo. Fue así que se dio a la tarea de traducir de los manuscritos originales la Biblia al español.
Cuando llegó a lo que hoy se conoce como EL TETRAGRAMATON DE LAS ESCRITURAS (JVHU), y viendo que los rabinos Hebreos en lugar de las cuatro letras consonantes impronunciables, en sus copias ponían “Adonai” (Señor). Del JVHU, de Reina compuso el término Jehová. Treinta y cinco años después la Biblia fue revisada por CIPRIANO DE VALERA y corroboró el término compuesto por CASIODORO DE REINA.
En 1946 fue publicada la versión Nacar Colunga por la iglesia católica y en lugar de JVHU, trae el término YAHVE. Ambas versiones permanecen así hasta el día de hoy.
Citando el comienzo del verso primero del Salmo 23, los cambios habidos se leerían así: JVHU es mi pastor… Jehová es mi pastor… Yahvé es mi pastor… Adonai es mi pastor… El Señor es mi pastor… Pero como ya lo hemos dicho y lo reafirmamos una vez más, ninguno de estos nombres es el nombre de Dios. En la Biblia anotada por Scofield (1909), en su comentario al margen de Génesis 1:1, dice: “Con el libro de Génesis comienza la revelación que en forma progresiva Dios hace de si mismo y que culmina en la persona de Jesucristo. Los tres nombres primarios de la DEIDAD- Elohim, Jehová y Adonai- y los cinco nombres compuestos mas importantes que se atribuyen a Dios, ocurren en Génesis y en un orden progresivo”. Fue así que en esa revelación progresiva El se dio a conocer con distintos nombres: El Lirio de los Valles; La Rosa de Sharon; Estrella de la mañana; Etc. Pero su nombre redentivo no es ninguno de esos. Porque si Jehová o Yahvé fuera el verdadero nombre de Dios, no había razón para que Isaías dijera:
Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre
Por esta causa en aquel día;
Porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.
Isaías 52:6

Setecientos cincuenta años después aparece el Mesías. ¿Con que nombre vino El? JESUS. JESUCRISTO es el nombre redentivo de Dios. ¿Y qué dijo El? Yo he venido en el Nombre de mi Padre, y no me recibís; Si otro viniere en su propio nombre, a ese recibiréis. Juan 5:43 Empero detrás de cada manifestación del Señor esta el logos, (verbo, palabra o razón) que fue lo primero y luego fue expresado. Branham en su exposición sobre la Deidad cita y explica Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir Que hubo también en Cristo Jesús, El cual, siendo en forma de Dios, no Estimó el ser igual a Dios como cosa a Que aferrarse, Sino que se despojó a sí mismo, tomando Forma de siervo, hecho semejante a los Hombres; Y estando en la condición de hombre, Se humilló a sí mismo, haciéndose Obediente hasta la muerte, y muerte De cruz. Para la palabra “forma” – dice Branham – tenemos en el griego la palabra “en morphe” (El invisible se hace visible cambiando de máscara o de apariencia externa), y lo ilustra con los actores de las películas quiénes desempeñan el papel de distintos personajes, sin embargo el actor es el mismo. En cada manifestación, Dios cambia de apariencia externa más no de naturaleza. Esto es corroborado por las escrituras, y en Malaquías 3:6, dice: Porque yo Jehová no cambió. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8 Empero en cuanto a la forma de darse a conocer al hombre, volvemos al texto citado: Dios, habiendo hablado Muchas veces y de muchas maneras En otro tiempo a los padres Por los profetas, En estos postreros días nos ha Hablado por el Hijo. Hebreos 1:1-2

A Job le apareció en la forma de un torbellino; a Moisés en una zarza ardiendo; a Gedeón como el Ángel de Jehová; y a Abraham con apariencia de hombre, como el amigo, a quien Abraham le lavó los pies, mató el becerro gordo y le dio de comer. (Génesis 18:1). Sobre esta manifestación, mil setecientos años después El Señor Jesús dijo: Abraham vuestro padre se gozó De que había de ver mi día; y Lo vio, y se gozó. Juan 8:56 Y… Antes que Abraham fuese, yo soy. Juan 8:58 Lo que indica con toda claridad que, el personaje a quien Abraham recibió, fue Dios, Elohim (el que existe de por si mismo) en una visita breve y anticipada del hijo del hombre; es decir, que el cuerpo que Dios usó para visitar a Abraham fue el mismo cuerpo, con la misma apariencia con que más tarde vino al mundo en Jesús. La preexistencia del Señor Jesucristo esta bien marcada a lo largo del antiguo y nuevo testamento. Sin embargo, hay quienes no lo aceptan y terminan por rechazar al Señor Jesús como el Dios eterno. Pero las Santas Escrituras no son limitadas en cuanto a la preexistencia de Cristo; antes son explícitas en el tema. Aún así, no falta quién pregunte: ¿Hasta cuando reinará el Cristo? La Biblia no señala fecha alguna, porque su reino será hasta donde ya no hay tiempo, donde los acontecimientos ya no se miden por fechas. Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso Es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; Porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; Y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Apocalipsis 21:22-24 Después me mostró un río limpio de agua de vida, Resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. Apocalipsis 22:1 Algunas escrituras deben entenderse mas por lo que significan que por la superficialidad de la letra. En los textos citados se habla en singular: “un trono”. Mientras que añade: DIOS Y EL CORDERO. Esta totalmente fuera de todo razonamiento el pensar que un trono es para dos personas.

El libro del Apocalipsis esta escrito en símbolos. En este símbolo se nos muestra al padre de la creación, iluminando la ciudad donde estarán los elegidos, los que fueron salvos por su obra redentora cuando El vino al mundo como “El Cordero de Dios”. Dios el Cordero, o el Cordero de Dios que es el mismo, iluminará la Santa Ciudad eternamente y para siempre. El misterio, pues, sobre la revelación, Padre-Hijo-Espíritu Santo; o más bien dicho, la Deidad de Jesucristo, ha sido develado, correspondiéndole al ministerio de Branham la restauración de ésta verdad bíblica que desde el Concilio de Nicea había sido puesta en el olvido. Branham ató los cabos sueltos que otros dejaron sin terminar. Él lo explica de la siguiente manera: “Padre, Hijo Y Espíritu Santo, no son nombres, son títulos del único ser divino el cual es Dios. Ejemplo: (dice Branham) yo soy hijo porque tengo padre, soy esposo porque tengo esposa, y soy padre, porque tengo hijos, pero eso no me hace a mí ser tres personas. Así también Dios; Padre, Hijo Y Espíritu Santo, son tres oficios del mismo y único Dios”. Dios se velo en Jesús; “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. (Juan 14:9). “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el hijo del hombre que esta en el cielo”. (San Juan 3:13). ¿Cómo puede alguien estar en la tierra y a la vez en el cielo? Solo Dios puede hacer eso. Pero a muchos cristianos les parece difícil entender Mateo 27:46. “Dios Mío, Dios Mío, ¿Por qué me has desamparado?” Dicen: “si Jesús era Dios, ¿Por qué estaba clamando a Dios? ¿Acaso se estaba clamando así mismo? Estimado lector, no permita que la madeja se le enrede. Recuerde: El Señor Jesús vino al mundo en calidad de hijo y como Cordero; y destinado a morir. Por lo tanto, el no podía defenderse con fuerza humana, y ni el cielo lo defendió, puesto que por voluntad propia se entrego a la muerte desde antes que el mundo fuese constituido. La respuesta que Jesús le dio a Pilato determina la preexistencia de Cristo: Respondió Jesús: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. (San Juan 18:36) Permítame compartir con usted la conversación sostenida por Branham con un rabino de apellido Lawson, en la ciudad de Benton Harbor, en la década de 1950, en la cual se puede notar claramente el punto de vista Judío sobre la doctrina o relación Mesías-Dios: “Hace tiempo yo estaba hablando con un judío aquí en este país, en la ciudad de Benton Harbor, Michigan, en la ocasión cuando fue sanado Juan Ryan, quien había estado ciego casi toda la vida. Me llevaron a “La Casa de David”, y salió un Rabí con la barba larga y me preguntó: “¿Por medio de qué autoridad le dio usted la vista a Juan Ryan?”. Le respondí: “En el Nombre de Jesucristo, el hijo de Dios.” Él dijo: “Ni que lo quiera Dios que Él tuviese un hijo. Uds., no pueden dividir a Dios en tres partes y presentarlo a un judío. Uds., son paganos, haciendo así tres dioses.” Dije: “Yo no lo divido en tres partes.” “Rabí, ¿le sería a Ud., fácil creer que uno de sus profetas dijo algo errado? El respondió: “Nuestros profetas no dicen nada erradamente.” Entonces le pregunte: “¿De quién estaba hablando el profeta Isaías en el capítulo nueve y versículo seis?” Él contestó: “Estaba hablando del Mesías.”

¿Entonces el Mesías será un hombre-profeta? Respondió: “¡Sí señor! Correcto.” Le pregunte: ¿Entonces el Mesías va a nacer? Sí, Él va a nacer, contestó él. Le dije: Entonces si el va a nacer, ¿El va a tener una madre? Sí, él va a tener una madre y también un padre, pero tu no puedes cortar a Dios en tres pedazos y dárselo a un judío, no somos idolatras; nosotros creemos en un Dios. Entonces le dije: “Muéstreme Ud., donde fue que Jesucristo no cumplió todo lo que fue escrito del Mesías. Y además, dígame esto: ¿Qué relación habrá entre el profeta-Mesías y Dios?” El exclamó: “¡El será Dios!” Dije: “¡Correcto! Ahora, (Dios es mi testigo), ese judío, parado allí con las lágrimas cayendo de sus ojos, me dijo: “Le oiré otro día.” Le dije: “Rabí, ¿Usted cree estas cosas?” Me dijo: “Mire, Dios puede levantar hijos de Abraham de estas piedras.” Yo ya sabía que él me estaba citando del Nuevo Testamento; y dije: “Correcto, Rabí. Y ahora ¿Qué dice de lo que estamos hablando?” El dijo: “Si yo predicara eso, yo estaría allá en la calle pidiendo limosnas para poder comer.” Uds., saben como son los judíos, él tenía su nombre escrito en oro allí sobre la pared. Le dije: “Para mí, mejor quisiera estar en algún lugar comiendo solamente galletas saladitas y bebiendo agua del río, pero sabiendo que estoy en armonía con Dios y que soy aprobado, antes que estar aquí con mi nombre escrito en oro sobre este edificio, pero sabiendo que estoy lejos de Dios, creyendo esas cosas.” Con eso ya no me escuchó más. Se metió a su casa. Entonces así es. Ud., no puede dividir a Dios en dos o tres, llamados Padre, Hijo y Espíritu Santo, haciendo así tres dioses y presentarlo a un judío. El mandato es: No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Éxodo 20:3
Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Deuteronomio 6:4

Si el antiguo testamento solo da testimonio de un solo Dios, e Israel eso vio y creyó ¿de donde aparecieron tales ideas erráticas? Ha sido el resultado de interpretaciones a través de estos dos mil años. Pero el antiguo y nuevo testamento solo da testimonio de un solo Dios, y este es Jesucristo. Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó). 1ª Juan 1:1-2 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna. 1ª Juan 5:20
No obstante que la Biblia muestra con toda claridad la DEIDAD DE JESUCRISTO, no podrá ser comprendido sin la revelación divina. Porque…
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Si, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino al Hijo, y aquel a quien el Hijo LO QUIERA REVELAR. San Mateo 11:25-27

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